HISTORIA


En el año 1972 el gobierno de entonces crea la logística general de Electrificación Rural cuyo propósito era extender el servicio de energía eléctrica a las comunidades rurales del país. Este programa establecía, en principio, una atención preferencial para el área rural y plantea entre sus objetivos aumentar y mejorar la cobertura de la infraestructura eléctrica a fin de crear las bases para el desarrollo de las telecomunicaciones y las tecnologías que para entonces empezaban a cambiar el mundo. Con la electricidad combatir la baja productividad y mejorar la calidad de vida en las áreas rurales y suburbanas.

Para los fines de implementar el Programa, el gobierno gestionó un empréstito con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por medio del gobierno Canadiense por US$ 7.5 Millones y una contrapartida dominicana de US$ 4.2 Millones, para iniciar una primera etapa, en la cual se electrificaron unas 383 comunidades, las cuales, solo representaban un 0.08% del total de las comunidades que requerían de esta ayuda, lo que produjo efectos inmediatos en la economía y en la sociedad dominicana. Cabe destacar, que en la misma década de los años 70’s, el programa se dejó de lado, podría decirse, hasta el cuatrienio 1996-2000, cuando se volvió a retomar.

Posteriormente el BID proporcionó otro préstamo ascendente a US$4.5 millones, con un aporte local de US$200,000.00, exclusivamente gestionado para el restablecimiento del servicio eléctrico rural y suburbano, afectado por el huracán David y la tormenta Federico. Con el auspicio de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la National Rural Electric Cooperative Association, Ltd. (NRECA), se implementó el Proyecto de Reconstrucción de la Infraestructura Eléctrica dañada por el Huracán George, proyecto que se ejecutó entre el 1999 y finales del 2001, beneficiando a más de 3,200 familias ubicadas en la Región Este del país.

Durante el período 2001-2005, a través del Programa de Electrificación Rural (PER), la CDEEE realizó diversas obras en todo el territorio nacional, habiendo invertido más de RD$119 millones y beneficiando a más de 12,700 familias dominicanas. El PER dependía directamente de la Vicepresidencia Ejecutiva de la CDEEE y se organizó con cuatro (4) oficinas regionales llamadas Gerencias Zonales (Este, Norte, Sur y Distrito Nacional).

En el año 2001, mediante el Artículo 133, de la Ley General de Electricidad, el cual dice: “El Gobierno Dominicano se asegurará de que las poblaciones de escasos recursos en las zonas urbanas y rurales respectivamente, obtengan el servicio eléctrico en condiciones y precios asequibles a sus ingresos” y mediante el art. 138, párrafo II, se crea la Unidad de Electrificación Rural y Sub-Urbana (UERS), como una dependencia de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), la cual se formaliza en el 2006 con la promulgación del Decreto Núm. 16-06, que instituye el Reglamento para su funcionamiento, a los fines de mejorar las redes y entregar a las empresas distribuidoras comunidades en capacidad de ser comercializadas, al tiempo que se eficientiza la distribución de la energía eléctrica y se incentiva el pago de la energía servida.

A partir del 2007, con el objetivo de disminuir las pérdidas eléctricas, mejorar la disponibilidad de la distribución, aumentar la colección de pagos y con el propósito de brindar a las comunidades un servicio adecuado, la CDEEE realiza la unificación de la Unidad de Electrificación Rural y Sub-Urbana y el Programa de Reducción de Apagones (UERS-PRA). No obstante, en el mes de noviembre del año 2008, el Programa de Reducción de Apagones (PRA) fue separado de la UERS.

Desde su creación, la Unidad de Electrificación Rural y Sub-Urbana (UERS), ha llevado soluciones eléctricas a las zonas rurales y suburbanas de República Dominicana, a los fines de eliminar la marginalidad del acceso a la tecnología y contribuir a impulsar el crecimiento y el desarrollo del país. Esta labor se realiza a través de cinco gerencias regionales que son: Distrito Nacional, Norte, Sur, Este y Nordeste, por medio de energía convencional y energía alternativa, aportando al sistema eléctrico, energía limpia. Se le brinda apoyo a la creación de nuevas microempresas para el progreso económico de los beneficiados y un marcado desarrollo en las actividades sociales de las comunidades, atendiendo de inmediato, las tareas prioridades de la presidencia. Ya que es una obligación del Estado Dominicano, el desarrollo de fuentes de energías renovables, para el desarrollo integral y económico sostenido de todas las comunidades de la República Dominicana, permitiéndoles insertarse en el mundo del conocimiento y evitar la migración del campo a las ciudades, cumpliendo con el protocolo de Kioto y los objetivos de desarrollo del Milenio.